Alessandro Confetti

  • Ética Digital y de la IA
  • Italia

Declaración de misión

El esfuerzo de 70 años por construir máquinas que puedan pensar, hablar y trabajar junto a nosotros fue lo que me atrajo a la tecnología en primer lugar. Hoy en día, mi objetivo es asegurar que la IA beneficie a los humanos, no al revés.

Biografía

Siempre me ha interesado la interacción humano-computadora y cómo podemos aprovechar la tecnología y la información para el beneficio de todos.
Empecé a escribir software cuando tenía catorce años y no he parado desde entonces. Mientras tanto, estudié filosofía, centrándome principalmente en lógica, lenguaje e IA simbólica.
Después de una carrera de veinte años como CTO y Jefe de Desarrollo en sectores tecnológicos y de salud, me uní a Thoughtworks en 2017, donde he estado ayudando y asesorando a empresas en toda Europa a entender su software heredado y extraer valor de sus datos.
En un camino paralelo, he estado colaborando con la Escuela de Diseño del Politécnico de Milán desde 2019. Durante los últimos cinco años, he sido profesor adjunto en el programa internacional de maestría en PSSD (diseño de producto-sistema-servicio) de la Escuela de Diseño, investigando la intersección entre tecnología, IA y Diseño. En 2022, fui nombrado miembro del consejo asesor de la Escuela de Diseño, y en 2024, me uní al Observatorio de Inteligencia Artificial como experto externo.

Cuestionario

¿Dónde quieres fomentar el cambio y por qué?

La IA ahora nos ofrece la oportunidad de repensar completamente la manera en que modelamos las interacciones entre humanos y máquinas: ¡es momento de salir de nuestra zona de confort y empezar a experimentar de nuevo!

¿Qué o quién te influyó durante tu carrera profesional?

El ensayo de V. Bush de 1945 «As we may think». El artículo de A. Turing de 1940 «Computing Machinery and Intelligence». El libro de T. Nelson de 1981 «Literary Machines». El libro de G. Bateson de 1972 «Steps to an Ecology of Mind».

Todos tenemos esos momentos o situaciones significativos (éxito o fracaso); ¿cuál fue el tuyo, y qué aprendiste de él?

“Nana korobi ya oki” (Cae siete veces, levántate ocho) es un antiguo proverbio japonés que ha tenido una profunda influencia en mi vida y en mi carrera profesional. No importa cuán intensa sea la presión, no importa cuán grave sea el fracaso, siempre hay una manera de recuperarse. O, como solemos bromear en la industria del software, “¡No es un error, es una característica!”